REGIÓN DE LOS RÍOS

MADERAS NATIVAS
EN LOS RÍOS

La abundancia y diversidad de recursos ecosistémicos presentes en la región de Los Ríos son extraordinarios. La zona geográfica, el clima y la morfología de esta región, permiten una variada gama de oficios artesanales. Las especies que mayormente se trabajan en la región de Los Ríos son el laurel, el coigüe, la tepa, el mañío, el tineo, el canelo y el alerce. El lingue y el raulí son especies casi en extensión, de mucho valor comercial, pero con muy poca disponibilidad. A la grave situación que atravesó el lingue, principalmente, debida a la extracción de taninos por parte de las curtiembres, se suma que tiende a secarse desde las raíces y morir en sus primeros años de edad. Esto es recurrente en la zona lacustre de la Araucanía y en la región de los Ríos, específicamente, en el sector costero de Pilunkura, donde existen algunas hipótesis que se refieren a que, al parecer, el lingue no se encontraría en presencia de procesos simbióticos por micorriza, que es una acción micótica que protege la raíz de ciertas especies de árboles, que entrega nutrientes y contribuye a que la raíz penetre en sustratos más profundos, entre otros aportes al crecimiento y durabilidad del árbol.

Otra causa atribuida a la escasez de lingue se relaciona con el daño por ingesta que esta especie le provoca al ganado, ya que es altamente tóxica cuando se consume en grandes cantidades, por lo que las personas que centran parte de su actividad económica en ganado ovino o vacuno prefieren eliminar los renovales de lingue y así evitar eventuales daños a sus animales.

rios

En el caso del raulí, los artesanos señalan que ya no es posible encontrar raulí en las cercanías de Liquiñe o en quebradas de mejor acceso. Estos árboles se encuentran actualmente en grandes fundos, propiedad de forestales y privados que no viven en la zona y que no autorizan el ingreso a sus predios para retirar materias primas.

Otro elemento que está afectando la disponibilidad de materias primas madereras es la utilización indiscriminada de árboles nativos para venta de leña y carbón de uso residencial, en donde al menos dos tercios de la leña comercializada es nativa.

Un factor protector que está contribuyendo a generar, no solo conocimiento, sino también mayor conciencia son las investigaciones que, desde hace tiempo, viene desarrollando la Universidad Austral. Así mismo, esta asociación del sector artesanal con otras entidades como el INFOR, Conaf e Indap ha logrado incorporar, las demandas de artesanas y artesanos que hacen uso de ciertos recursos que proveen los bosques, una alianza que debe continuar fortaleciéndose para el ejercicio de los oficios artesanales.

GREDAS EN PANGUIPULLI

Esta materia prima está asociada a las gredas de la comuna cordillerana y lacustre de Panguipulli, en donde hemos conocido la historia de la agrupación de artesanas Widülafken (Alfareras del Lago), constituida por 14 mujeres, quienes han logrado adquirir un gran nivel de maestría y dominio de la técnica alfarera utilizada en reproducciones arqueológicas del Complejo Pitren.

Las materias primas empleadas en su alfarería son, principalmente, leña de pino insigne, aserrín que obtienen del corte de leña y aserraderos locales, pasta de arcilla o greda, comprada en el comercio y que ya viene preparada para ser moldeada, pero también, dependiendo del producto que elaborarán, la mezclan con algún porcentaje menor de gredas locales.

En sus inicios, buscaron y experimentaron con distintos suelos arcillosos de la zona, intentando encontrar una buena greda y volumen que les permitiera abastecerse para sus productos. Estas alfareras no recibieron el oficio por herencia, algunas tampoco son de la comuna, por lo que no cuentan con un conocimiento acabado acerca de las vetas locales. Con el tiempo, se dieron cuenta de que tampoco existía una cartografía o datos más científicos sobre localizaciones de zonas con arcillas para trabajar la alfarería.

greda

Dentro de la comuna, quisieron hacer uso de una greda que se encontraba al interior de una comunidad mapuche, que no dio su autorización por ser un espacio considerado espiritual, del que sus guardianas tienen mucho respeto, ya que no es materia prima para fines comerciales. Es importante aclarar que el problema no radica en no querer compartir la greda, sino que los volúmenes de greda que necesita esta agrupación constituirían una agresión para este espacio sagrado y resguardado por la comunidad. Esta situación constituye un mecanismo de protección para la comunidad mapuche, ya que la prohibición de la extracción de materia prima es una forma de resguardar el espacio, una perspectiva de gobernanza intragrupal, que decide los mecanismos de protección de espacios espirituales, recursos ceremoniales individuales y colectivos.

Actualmente, al año 2023, la agrupación asume como un factor negativo el desconocimiento de los lugares con arcillas de calidad en el territorio, y sus propuestas están principalmente dirigidas a postular a financiamientos para realizar análisis de suelos y establecer conversaciones con los sectores productivos, principalmente, empresas forestales, considerando que éstas siempre requieren establecer relaciones de buena vecindad con las comunidades locales, tanto urbanas como rurales.

PIL PIL VOQUI
EN ALEPUE

El pil pil voqui es una planta trepadora perteneciente a la familia Lardizabalaceae que recibe también otros nombres como “voquicillo”, voqui blanco o voqui pil pil. Su nombre proviene de la voz mapuche “foki”, razón por la cual en el territorio de Alepue, en la comuna de San José de la Mariquina, es conocida localmente como püll-püll foki en mapudungün (Palma et al. 2016).

En la localidad de Alepue, comuna de San José de la Mariquina, esta tradición es conservada y transmitida por hombres y mujeres. El objeto que más destaca es el chaiwe, canastillo útil en la preparación de comidas como el kako y pizku y en ceremonias como ngillatun y machitun. Su uso actual se ha ampliado a la fabricación de diversos objetos para fines domésticos y turísticos, tales como: paneras, costureros, bandejas, teteras, pantallas de lámparas, figuras acuáticas como pescados, cuelga de pájaros, entre otros. (Lienlaf, 2011).

Dentro de los factores agresores que influyen negativamente sobre la especie, se tienen resultados de estudios realizados por Vergara, Sandoval y Herrera (2017) en la comuna de San José de la Mariquina, los cuales muestran que las plantaciones forestales se extendieron a través de todo el territorio; cercanas a humedales, relictos nativos y, en algunos casos, sin corredores que las separen, pero no solo por la intervención de grandes empresas forestales, sino que también por plantaciones en terrenos arrendados y por los mismos habitantes del territorio, que han plantado pino y eucalipto desde hace más de 40 años.

pilpil

En entrevistas con artesanos/as de esta fibra, podemos confirmar estos factores agresores que ya han señalado estudios previos, principalmente llevados a cabo por INFOR, donde se permite determinar que la presión antrópica ejercida últimamente sobre los bosques nativos, sumado a las actividades de obtención de leña, ampliación de zonas para la pequeña agricultura, el ramoneo del ganado y la inadecuada recolección de tallos del pil pil voqui, por parte de algunos recolectores no artesanos, son algunos de los factores agresores que ponen en riesgo la disponibilidad natural de la materia prima para la cestería (Palma y Schlegel, 2016).

Existen personas dedicadas a la artesanía en pil pil voqui que no realizan el ciclo completo desde su extracción hasta la venta, quienes se abastecen de recolectores de materia prima. Este mecanismo, pone en riesgo la continuidad de la especie, ya que muchos de éstos no poseen el conocimiento científico, técnico, ni la preocupación por mantener la especie y privilegian una necesidad económica inmediata, lo que influye en la sustentabilidad de la especie.

Contacto

rodrigocontrerasm@gmail.com

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