A continuación, desarrollaremos una breve descripción por región en cuanto a sus características geográficas, climáticas y de vegetación en general. Además de esto, presentamos una cartografía comparada del cambio de uso de suelo desde mediados de los años setenta al 2017, a modo de evidencia de los cambios sufridos en el paisaje y en el panorama medioambiental.
Los datos para la realización de estas cartografías fueron extraídos de diversos estudios y documentación previa, la que nos permitió describir las características morfológicas de los territorios, pudiendo observar gráfica y comparativamente la intervención en estas cuatro regiones y su transformación en el tiempo.
Según la información existente sobre la clasificación del uso de suelo en la región de Ñuble, o Provincia de Ñuble para el año 1976, esta correspondía principalmente a grandes extensiones de terrenos de uso agrícola, caracterizados por la presencia de cultivos anuales y permanentes, lo que permitía un desarrollo de todo tipo de cultivos y plantaciones. El bosque nativo se manifiesta mediante formaciones vegetacionales de roble (Nothofagus Obliqua), raulí (Nothofagus Alpina), coigüe (Nothofagus Dombeyi) y roble hualo (Nothofagus Glauca), principalmente, con bosques y renovales densos y semidensos.
Al año 2000, la actual región de Ñuble ya había sufrido notorios cambios en su uso de suelo; los bosques nativos y los terrenos destinados para uso agrícola, quedaron reducidos a una mínima expresión dentro del mapa regional. La disminución violenta de los cultivos tradicionales y el crecimiento extensivo de las plantaciones forestales sobre los suelos agrícolas afectaron la diversidad de los cultivos destinados para la alimentación, tales como cereales, hortalizas, frutas y leguminosas.
La clasificación de uso de suelo, según la información al año 2016, nos indica que la región ha sufrido cambios ecosistémicos altamente influidos por el desarrollo de las plantaciones forestales, específicamente del monocultivo de Pinus Radiata, lo que generó una disminución considerable, a través del tiempo, de la superficie que correspondía a la del bosque nativo descrito anteriormente. Este último corresponde a la formación de bosques caducifolios de montaña, con especies como el roble, y de bosques esclerófilos, que forman en la actualidad solo manchones sobre los cordones montañosos. Existe, además, la presencia de extensiones correspondientes a las de tipo praderas y matorrales, caracterizadas por especies nativas como el pichi romero (Fabiana Imbricata), el chacay (Discaria serratifolia) y el espino (Acacia Caven).
Animación cambio de usos de suelo Ñuble 1973-2000-2016
La clasificación de uso de suelo en la región del Biobío, para el año 1973, estaba fuertemente marcada por la existencia de un bosque nativo y terrenos de uso agrícola. El primero se caracteriza por especies perennifolios como el boldo, el peumo y el quillay, y bosques esclerófilos, con roble pellin (Nothofagus obliqua), ciprés de la cordillera (Austrocedrus chilensis), canelo (Drimys winteri), entre otros. Así como también una gran presencia de especies nativas como el coigüe (Nothofagus dombeyi), la lenga (Nothofagus pumilio) y el ñirre (Nothofagus antárctica).
Concordante con el modelo de crecimiento forestal, cada vez más extensivo, rentable y con apoyo del Estado, al año 2000, la superficie de plantaciones de pino y eucaliptos habían logrado penetrar con fuerza en todas las provincias y comunas de la región. A este fenómeno se le suma una relación de violencia, no solo de tipo ambiental, sino de carácter simbólico, principalmente en las zonas con alta población mapuche, como es el caso de la Provincia de Arauco, donde muchos de los espacios ceremoniales y de significación cultural (nguillatue, eltün, paliwe, kuel) pasan a formar, forzosamente, parte del patrimonio económico de grandes empresas forestales, lo que da paso así, a un conflicto político con demandas, principalmente por el territorio y por la recuperación de los ecosistemas sagrados (lil, menoko, tranyenko, mallin, mawiza, treng treng, entre otros) y de los espacios de significación sociocultural.
En la actualidad, la región del Biobío presenta grandes extensiones de plantaciones forestales, las cuales abarcan aproximadamente 953.145 hectáreas, que se caracterizan por la presencia de especies de Pinus Radiata y Eucalyptus globulus. El bosque nativo, dentro de la región, ha presentado una disminución considerable y se concentra principalmente en zonas cordilleranas, con remanente de bosque caducifolio y especies de Raulí (Nothofagus alpina), Tineo (Weinmannia trichosperma) y Naranjillo (Citronella mucronata).
Animación cambio de usos de suelo Biobío 1973-2000-2016
La clasificación de uso de suelo en la región de la Araucanía, para el año 1973, estaba determinada mayoritariamente por la presencia de bosques siempreverdes, con especies como Drimys winteri, Nothofagus obliqua, Nothofagus dombeyi, Amomyrtus luma, Araucaria araucana y Podocarpus nubigenus, entre otras. Asimismo, presentaba un marcado desarrollo agrícola, influido por las políticas de la reforma agraria, con grandes extensiones destinadas a actividades agrícolas.
Si bien, una vez recuperada la democracia en los años noventa, se implementaron políticas tendientes a reparar el daño producido hacia las comunidades mapuche producto de políticas neoliberales de la dictadura cívico militar, en el ámbito de la educación, la salud y las economías rurales; para el año 2000, estas no lograron ser suficientes para detener la inercia que tiene el modelo económico y la red de servicios externos y derivados de la industria forestal. Muchos de estos servicios emplearon a las mismas comunidades indígenas en las faenas extractivas de madera. No obstante, con el pasar del tiempo y la mecanización de los procesos productivos, fueron dejando de lado la mano de obra humana, la promesa del crecimiento a escala humana no prosperó en las comunidades rurales de la región de la Araucanía, provocando un paisaje desolador y con graves consecuencias en materia ecosistémica y de recursos forestales no maderables, como lo son la mayoría de las materias primas para uso artesanal.
Al año 2016, la región de la Araucanía presenta un gran desarrollo forestal, que ha generado manchones pertenecientes al desarrollo de esta actividad y que ha cubierto una superficie aproximada de 476.155 hectáreas. Al igual que las demás regiones, esta se caracteriza por la presencia de especies de Pinus radiata y Eucalyptus globulus, principalmente. El bosque nativo disminuyó considerablemente y se concentró en zonas cordilleranas con especies de Nothofagus alpina (Rauli), Weinmannia trichosperma (Tineo) y Citronella mucronata (Naranjillo). Existe también presencia de praderas y matorrales, que corresponden a superficies con vocación ganadera y terrenos de pastoreo.
Animación cambio de usos de suelo la Araucanía 1973-2000-2016
La clasificación de uso de suelo en la región de Los Ríos, para el año 1973, era principalmente de bosques, en los que predominan las especies alerce (Fitzroya cupressoides), canelo (Drimys winteri), ciprés de las guaitecas (Pilgerodendron uviferum), tineo (Weinmannia trichosperma) y coigüe (Nothofagus nítida). La región presenta un bajo desarrollo de otros usos; solo los de matorrales y praderas presentan una superficie más significativa, en donde los matorrales se enmarcan dentro del desarrollo de la actividad ganadera dentro de la región, con extensiones de praderas para el pastoreo.
Debido a las condiciones climáticas que presenta la región, esta ha desarrollado y recuperado una gran superficie de bosques, que ocupaban superficies de matorrales y praderas, principalmente, que se pueden evidenciar en las gráficas de los años 1973 al 2000. La recuperación de los espacios de bosque nativo se logra en grandes extensiones gracias a las características de los climas templados lluviosos y de la selva valdiviana, que se distribuyen principalmente entres las cordilleras de los Andes y de la Costa, con bosques densos de especies como alerce (Fitzroya cupressoides), canelo (Drimys winteri), olivillo (Aextoxicon punctatum), laurel (Laurus nobilis), ulmo (Eucryphia cordifolia), entre otros.
Sin embargo, al igual que en las demás regiones del centro sur, desde los años 2000 en adelante, la región de Los Ríos progresivamente forma parte de la explosión del modelo forestal, por lo que presenta manchones correspondientes a plantaciones de Pinus radiata y Eucalyptus globulus. De este modo, logra, al año 2016, ser una región con grandes potencialidades en el rubro de la madera, no solo de pino y eucalipto, sino también de una gran diversidad de maderas duras endémicas tales como olivillo, ulmo, tineo, coihue, roble y raulí , muy apreciadas en los mercados internacionales.
Animación cambio de usos de suelo Los Ríos 1973-2000-2016
Corporación Regional de Desarrollo Productivo de Los Ríos. Proyectos de Desarrollo Económico Local, sector Forestal.
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